domingo, 1 de junio de 2014

BELLA SEÑORA


Te invito bella señora, a hacerte coparticipe de mis sueños.
Te invito a que hagamos el amor en ellos, sin ataduras y con desenfreno, sin reglas y sin ningún te quiero.
Tampoco habrá ese “te echo de menos”, porque en nuestro sueño siempre estaremos unidos y como el soñar no hace ruido, no se enterará mi mujer, ni tampoco tu marido.
Amantes cautivos con deseos prohibidos.
Envuélvete en mis sueños, enredate en mi soledad y también entra a formar parte de mi alma.
Siempre me arrepentiré de haberte conocido, porque ahora sin ti, mi vida no cobra sentido.
Te echo a faltar, cuando no estás, solo me queda el recuerdo y para tenerte, recurro a soñar.

Que tristeza estar contigo solo en sueños y cuando despierto no estás, tan solo me queda esperar a que llegue la noche y volver a soñar.
Somos amantes ficticios, nos unen las ganas de amar y al igual que al hielo y al fuego, nos separa la triste realidad.
Puede que llegue el día, puede que llegue la hora, puede que sea mañana o puede que sea ahora, en el que nos cansemos de soñar y nos despertemos del sueño para nuestros cuerpos tocar.
Por eso bella señora, dejemos ya de soñar y demos el gran paso de a nuestras parejas dejar.
Que si nos entendemos en sueños, es por evadirnos de la realidad y por salir de la rutina no nos queda otra que el uno con el otro soñar.
Es tan grande la vida, que yo me siento pequeño y si no te tengo en mis días, por la noche,
 envuélvete en mis sueños...