domingo, 1 de junio de 2014

MALDITO TABACO


Otra vez ocurrió, otra vez el fantasma del pasado me visitó. Pero no cubierto de sabanas y cadenas, sino donde más me duele, en el cuerpo de un entrañable hermano.
Vivencias de antaño que yo creía olvidadas, otra vez vinieron a mi mente, otra vez me hicieron recordar, que el camino más breve hacia el dolor, es el de querer olvidar.
Creía que lo había aceptado, deduje que lo había superado, sin embargo no fue así. Mi angustia ha vuelto a su redil.
Regresó sin avisar, llego sin esperarla y me atacó a traición, como solo asaltan los cobardes, como solo vencen los miedosos y como vencido me sentí.

 

Y sin poder hacer nada, ese devastador enemigo se hizo dueño de la vida de mi padre y de los que le apreciaban.
Pero no voy a dejar que esto siga así, porque más que un hombre, soy una manera de vivir.
El maldito tabaco, ese enemigo indestructible que para muchos es causa de diversión a mi hermano derrotó.
Saben de lo que hablo los adictos, también saben de mis palabras los que pasaron por ese infierno, lo saben pobres y ricos, príncipes y plebeyos.
¿Pero cómo iba a saber yo? Que además de destrozar su vida, destrozo mi corazón.