martes, 15 de julio de 2014

ANGEL CAIDO




Yo que crecí rezando en aquelarres, venerando becerros de oro,
yo que me creía masón y libre pensador,
vengo a tu templo sagrado a rendirte pleitesía y a ofrecerte mi más apreciado tributo:
mi alma...
 
me fui del pandemónium para encontrar la calma y vengo a confesar que estoy equivocado,
eres mi luz en esta noche oscura,
te diré donde orar porque hay silencio,
 donde hay condena, para que concedas indulto,
porque quiero aportar mi piedra a tu santuario y con ella ayudarte a edificar mi futuro.

Cambiaré mis costumbres, hábitos y pensamientos,
pero a cambio no me pidas que te adore, ni que olvide mis recuerdos.
Quiéreme como a un hermano y jamás me decepciones,
estoy hastiado de tanto desengaño,
no vengo con soberbia pero si con rebeldía 
soy víctima de mi ignorancia y verdugo de mi inocencia.
Imploro tu amor y te doy mis ganas de amar,
concédeme equivocarme para poder aprender,
y por último quiero que sepas que me llaman Lucifer...