martes, 15 de julio de 2014

PEREZA




Amigos, aunque parezca mentira que trabajo da la pereza, solo de pensar en ella me hace apático y me sumo en la tristeza.

Pereza, pecado capital entre pecados, aunque si todos a la hora de pecar la utilizáramos, muchos se echarían atrás, pues resulta laborioso pecar y más aún si estas desganado. Cuando la desgana se impregna en el alma, cuando la diligencia te abandona, cuando da desidia soñar, he incluso cuando te da pereza de ser persona, empieza a trabajar la laboriosidad, si no quieres ver como tus virtudes se amontonan sin poderlas aflorar y sin darles oportunidad a que se desvanezcan como olas en el mar.

 

¿Qué tendrá la pereza? que al más humilde y al más soberbio atrapa, que rehuye obligaciones, que rinde a vencedores y a la voluntad mata.

Una vez que te cautiva, es difícil liberal, quien la ha sufrido alguna vez, sabe que digo la verdad. La pereza empobrece nuestra vida, nos hace mediocres, nos aleja de nuestros objetivos, nos mata poco a poco, sin tregua ni cuartel, no hace prisioneros y es que la pereza no se fatiga, jamás se quedará sin aliento, nos transforma en estatuas de mármol sin utilizar cincel.

Cuando la pereza me envuelve, me aíslo del mundo, me refugio en la pena y aunque vea cerca la alegría, todo mi ser me frena, es una de las más horribles condenas, pues lejos queda el indulto y para más inri, más larga se hace la espera...